¿Flacidez o celulitis? Aprende a diferenciarlas y a tratar cada una

Saber diferenciar la flacidez de la celulitis es el primer paso para combatirlas. 

La celulitis altera el tejido subcutáneo modificando la textura de la piel y, según su tipo y grado de evolución, genera el clásico relieve irregular o aspecto de piel de naranja, detectable a simple vista. Por su parte, la flacidez implica una pérdida de colágeno y elastina que resta firmeza y soporte, lo que provoca que la piel se descuelgue. 

En este artículo vamos a compartir contigo las diferencias entre la flacidez y la celulitis, así como tratamientos, activos y rutinas para tratar cada una.

¿Celulitis y flacidez son lo mismo?

No. La celulitis y la flacidez no son lo mismo. La celulitis es una alteración del tejido subcutáneo que genera hoyuelos o aspecto “piel de naranja”. En cambio, la flacidez es una pérdida de firmeza y elasticidad en la piel o la musculatura.

Señales para diferenciar celulitis y flacidez

La principal diferencia entre celulitis y flacidez se encuentra en su origen y aspecto. La celulitis afecta sobre todo a la textura de la piel, que suele verse irregular; la flacidez se ve como piel descolgada, menos tensa y con menor soporte. 

Para que te sea más sencillo detectar si tienes celulitis o flacidez, te hemos preparado una tabla que recoge las diferencias fundamentales: 

Diferencias clave entre celulitis y flacidez
Aspecto Celulitis Flacidez
Definición Alteración del tejido subcutáneo donde se acumula grasa, toxinas y líquidos. Viene acompañada de una rigidez de las fibras conectivas. Pérdida de firmeza, tensión y elasticidad de la piel y los tejidos que conforman su sostén.
Causa principal Desequilibrio en las células de grasa (adipocitos), mala circulación y retención de líquidos. Disminución o degradación de las proteínas de colágeno y elastina, sumado a la pérdida de tono muscular.
Apariencia Piel irregular, bultos, pozos, piel de naranja que se detecta a simple vista o bajo presión, según el grado (blanda, edematosa, fibrosa, etc.). Piel descolgada, blanda (aspecto de flan) y con falta de consistencia al tacto.
Prueba de detección A simple vista o pellizcando la zona afectada se forman hoyuelos y alteraciones en la textura. Al mover el cuerpo, la piel se desplaza de su sitio por falta de anclaje. También observable a simple vista (pliegues, arrugas, etc.).
Factores desencadenantes Cambios hormonales, mala circulación por sedentarismo o medicación, genética o malos hábitos alimenticios y de estilo de vida. Envejecimiento natural de la piel, cambios bruscos de peso, sedentarismo y daño por sobreexposición a la radiación solar sin protección.
Zonas afectadas más comunes Glúteos, muslos, caderas, abdomen bajo y brazos. Cara interna de los muslos, brazos (alas de murciélago), abdomen y cuello.
Objetivo del tratamiento Romper nódulos de grasa, drenar líquidos acumulados y activar la circulación. Estimular la producción de colágeno y elastina y tonificar las fibras musculares.

¿Cómo tratar la flacidez y la celulitis? Activos para cada una

La flacidez y la celulitis requieren tratamientos diferentes porque tienen causas distintas y se manifiestan en la piel de forma diferente. 

Normalmente, la celulitis suele mejorar con activos y técnicas drenantes, reafirmantes o anticelulíticos, mientras que la flacidez responde bien con activos y estrategias que ayudan a recuperar la firmeza, elasticidad y estructura cutánea. 

Activos y técnicas que combaten la celulitis

Los activos y tratamientos anticelulíticos suelen enfocarse en mejorar la microcirculación, la retención de líquidos, la acumulación de grasa, y en suavizar la textura de la piel. 

Por ese motivo suelen combinarse activos anticelulíticos (lipolíticos, venotónicos y antiinflamatorios), con técnicas drenantes y tratamientos que ayudan a alisar el relieve cutáneo como la presoterapia, masaje con rodillo anticelulítico, maderoterapia, radiofrecuencia, cavitación o mesoterapia. 

Entre los activos más usados se encuentran la cafeína, la carnitina, la escina, hiedra, aceite de pomelo y otros extractos botánicos y activos biotecnológicos con acción descongestionante. 

Activos y abordajes que frenan la flacidez

La flacidez necesita un enfoque reafirmante que refuerce la piel desde dentro, estimulando la firmeza y el sostén cutáneo. 

En ese sentido, cobran protagonismo ingredientes que estimulan el colágeno, la elastina y la hidratación, junto con técnicas como la radiofrecuencia, electroestimulación, mesoterapia o masajes reafirmantes para trabajar la firmeza y densidad de la piel.

Destacan el retinol, el bakuchiol, los péptidos tensores, el ácido hialurónico, la centella asiática, las vitaminas C y E, la rosa mosqueta, la niacinamida y otros activos que apoyan la producción de colágeno y la elastina. 

¿Se puede tratar la flacidez y la celulitis a la vez? La rutina combinada

Sí, se pueden tratar a la vez, pero asegurando formulaciones que trabajen la celulitis por un lado y la flacidez por el otro, por lo que lo ideal es combinar rutinas anticelulíticas y drenantes de día, y reafirmantes y remodeladoras de noche: 

● Por la mañana: empieza cada día aplicando Yacel Cellublock. Este gel anticelulítico intensivo tiene una acción quemagrasas (acción lipolítica gracias al extracto de la planta carnívora Drosera ramentacea) y ayuda a eliminar la retención de líquidos suavizando la piel de naranja por su fómula concentrada en cafeína, carnitina, escina y extracto de hiedra

● Por la noche: aplica Yacel Gel Anti-Flacidez Retinol. Su tecnología Retinol Firming complex incluye doble retinol que estimula la producción de colágeno y elastina, lo que va a devolver la estructura y firmeza a tu piel mientras descansas. Además, presenta una acción antiestrías y marcas gracias a la Niacinamida. Con el uso constante vas a poder notar como reafirma, remodela y redefine tu contorno.

● Recuerda que, para potenciar los resultados, debes extender el producto con un masaje energético ascendente, de los tobillos a las caderas, haciendo mayor hincapié en las zonas más conflictivas en cada caso. Con estos movimientos vas a mejorar la asimilación del producto y a realizar un masaje linfático con efecto circulatorio inmediato.

4 preguntas frecuentes sobre celulitis y flacidez

Antes de finalizar este artículo, queremos responder a preguntas habituales entre las usuarias que van a ayudarte a entender mejor las diferencias entre celulitis y flacidez. 

¿Cómo saber si tengo flacidez o celulitis?

La manera más sencilla de diferenciar la flacidez de la celulitis es observando la piel en reposo y cómo se comporta al pellizcarla. 

Si ves bultitos, hoyuelos o relieve irregular, suele ser celulitis. Cuando notas la piel blanda, con pérdida de tensión o descolgada, probablemente sea flacidez. 

¿Qué es la celulitis de una persona diabética?

Las personas diabéticas suelen estar más predispuestas a la celulitis debido a que suelen tener peor circulación, procesos inflamatorios y retención de líquidos. Por eso conviene valorar el contexto de salud antes de elegir cualquier tratamiento para combatirla. 

¿La cúrcuma es buena para la celulitis?

La cúrcuma puede funcionar como coadyuvante porque proporciona acción antioxidante y antiinflamatoria, pero no elimina la celulitis por sí sola. 

Eso sí, puedes introducirla en tu alimentación en el marco de un estilo de vida saludable, pero nunca como sustituto de tratamientos especialmente diseñados para eliminar la celulitis.

¿El deporte mejora la flacidez o celulitis?

Sí. El deporte mejora ambas afecciones, pero de manera distinta. Los ejercicios de fuerza ayudan a tonificar el músculo y aportan sostén a la piel flácida, mientras que el ejercicio cardiovascular activa la microcirculación y el drenaje, mejorando el aspecto de la piel con celulitis. 

La mejor fórmula es combinar ambos tipos (fuerza y cardio), seguir una dieta, hidratación y estilo de vida saludables, y beneficiarte de la eficacia probada de la dermocosmética avanzada especializada.

Farmacéutica Licenciada por la Universidad de Alcalá de Henares, con más de 25 años de trayectoria profesional y de gran autoridad en el sector de la belleza saludable. Especialista en la conceptualización, investigación y desarrollo de productos en la industria dermofarmacéutica y nutricosmética para el cuidado y salud de la piel. Apasionada de la industria dermofarmacéutica, es miembro del Claustro de Profesores del Centro de Estudios Superiores de la Industria Farmacéutica (CESIF).