El propóleo es una sustancia producida por las abejas a partir de resinas de plantas y árboles (especialmente sauces, álamos y castaños) que mezclan con ceras y enzimas propias lo que le confiere propiedades antiinflamatorias y antibacterianas. La utilizan las abejas como sellante en las colmenas para darle protección.
Estas resinas resultan mecanismos de defensa natural de los árboles frente a plagas, infecciones o heridas, algo que explica que el propóleo ayude a reforzar el sistema inmunológico.
Cuenta con múltiples usos tanto terapéuticos como cosméticos. En cuanto a los primeros, actúa como cicatrizante, antiinflamatorio e inmunoestimulante.
En sus usos cosméticos suele incorporarse en tratamientos para combatir el acné, regular la producción de sebo, calmar irritaciones, o favorecer la renovación celular, entre otras muchas aplicaciones.
Si nos centramos en el cuidado capilar, este ingrediente comparte muchas propiedades con la miel, ya que fortalece el cabello, combate la caspa y estimula el crecimiento del pelo.